¿Por qué los adolescentes tienen problemas para dormir?
Hay razones obvias por las que los adolescentes tienen
problemas para irse a la cama (horarios 'a tope' de actividades, mantener
la mente despierta hasta mucho más tarde que cuando eran pequeños o irse a la
cama con el móvil o el ordenador portátil), existe un componente biológico responsable
en cierta medida de las alteraciones en los patrones de sueño durante la
pubertad, que tiende a regularse a medida que los niños se hacen mayores, pero
que puede suponer un problema cuando se encuentran, por ejemplo, en plena
época de exámenes o a medida que se va acercando el final del curso
escolar, y van acumulando cansancio.
La falta
de sueño, a su vez, provoca otros problemas en el día a día de los
adolescentes, como el mal humor o incluso la tristeza. Las horas de sueño recomendadas
en este período suele oscilar en torno a las nueve horas diarias.
¿Cuál es el problema? Estos horarios y ciclos de sueño, que funcionaban cuando
aún eran pequeños, dejan de ser tan efectivos cuando los niños pasan de la
infancia a la pre-adolescencia: los cambios en el organismo afectan tanto
al patrón de sueño como al uso y consumo de energía a lo largo del día, algo
que se traduce en una necesidad de irse a la cama más tarde que cuando
tenían menos edad.
Los ciclos de sueño de la adolescencia se alteran aún más cuando se ponen en
perspectiva a lo largo de toda la semana: a dormir poco en los días de
diario, le siguen largas 'maratones' de sueño los fines de
semana, desestabilizando aún más el horario natural de sueño.
Estos desajustes, relacionados con los cambios hormonales que se dan
en esta etapa de la vida, tienden a volver a equilibrarse en la edad adulta.
Las recomendaciones para ayudarles a hacerlo más llevadero: lo más importante, no
culparles cuando no se quieran ir a la cama (sí si se entretienen con una
videoconsola o el móvil hasta altas horas de la noche), ya que, en la gran
mayoría de casos, es su propio organismo el que impide que sientan sueño tan
pronto como lo hacían antes.
Intenta hacerles entender la importancia que tiene dormir para rendir
en la escuela y sentirse con más energía, sin llegar derrotados al final del
día o al fin de semana. También es importante evitar el ejercicio antes de
dormir (aunque es positivo que lo realicen durante el día), así como
cualquier bebida o alimento con cafeína o exceso de azúcar.
Si la falta de sueño afecta significativamente a su vida diaria, considera consultar a un especialista. A veces, otros trastornos, como el insomnio, la apnea, las pesadillas o el síndrome de piernas inquietas, pueden desvelar a los adolescentes sin que la falta de sueño esté relacionada con su edad o etapa del crecimiento. Un experto en este área podrá determinar si nos encontramos ante un problema del sueño o un trastorno del mismo.


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